Descubra seis razones para beber líquidos
09 de septiembre de 2022

El verano es una época de calor intenso y la gente tiende a sudar más que en otras estaciones; sin embargo, en invierno también debemos ingerir agua ya que
Quien consume agua de forma regular durante el día ayuda a que el cuerpo funcione mejor y previene problemas de salud. El agua tiene un papel regulador en muchas funciones de nuestro organismo, desde el control de la temperatura hasta el buen funcionamiento del sistema circulatorio. Tenemos diversos BENEFICIOS DE LA INGESTA ADECUADA DE AGUA:
Los líquidos pueden ser grandes aliados en el adelgazamiento. Promueven la saciedad al favorecer la distensión gástrica, es decir, la sensación de estómago “lleno”, principalmente si se ingiere unos 30 minutos antes de las comidas principales, favoreciendo la reducción del consumo de calorías. Además, cuando el líquido se consume frío, presenta un efecto termogénico, es decir, hace que el cuerpo gaste más energía para equilibrar la temperatura del líquido con la del organismo, para que este sea entonces absorbido. Esa sensación de estómago “vacío” puede confundirse, pues los centros que regulan las sensaciones de hambre y sed en el cerebro están cerca. Por eso, al sentir hambre, beba un poco de agua y espere; si la sensación pasa, es señal de que el problema era la sed; si persiste, entonces será necesario comer algo. Sin embargo, cabe recordar que no debemos esperar a sentir sed para ingerir líquidos, pues la sed ya es una señal de deshidratación.
Para garantizar el buen funcionamiento intestinal, además de la ingesta de fibras, el consumo de líquidos es fundamental, ya que ayuda a hidratar el bolo fecal, facilitando su eliminación. El consumo de fibras sin la ingesta de líquidos puede tener el efecto contrario, llevando a la constipación y formación de gases que generan cólicos y malestar.
Uno de los primeros signos de la falta de agua se manifiesta en la piel y las mucosas. Entre las células, tenemos un líquido intersticial que ayuda a la sustentación de la piel, entre otras funciones. La falta de ingesta de agua deja la piel flácida y sin vitalidad. La piel pierde turgencia, tardando en volver a su estado natural cuando sufre una distorsión. Además de dejar la piel hidratada y firme, beber agua también favorece la excreción de toxinas a través de las heces, orina y sudor, lo que embellece la piel.
El agua también es fundamental para que ocurra un buen transporte de nutrientes en nuestro organismo; sin ella, la sangre se vuelve más densa y, consecuentemente, menos capaz de transportar nutrientes como vitaminas y minerales a nuestras células. Las vitaminas C y del complejo B son hidrosolubles, es decir, solo son absorbidas por el organismo con la presencia de agua. Al contrario de las vitaminas liposolubles, que se almacenan en el tejido adiposo, las vitaminas hidrosolubles, en general, no se almacenan normalmente en cantidades significativas en el organismo, por lo que necesitan ser consumidas regularmente y la ingesta correcta de agua será fundamental para su absorción.
Los ojos son órganos extremadamente sensibles a la deshidratación; la sequedad puede provocar problemas como inflamaciones e infecciones. Al mantener el organismo hidratado prevenimos lesiones oculares.
Cuando consumimos la cantidad adecuada de líquidos, hacemos que la orina sea menos concentrada y facilitamos la excreción de sustancias que ya no son necesarias en nuestro organismo. Esto evita la aparición de infecciones urinarias y la formación de cálculos.
El consumo de líquidos debe ocurrir durante todo el día y en los intervalos de las comidas, pues cuando ingerimos mucho líquido durante las comidas, la concentración de ácido clorhídrico presente en el estómago disminuye y algunas enzimas se diluyen, perjudicando la digestión de los alimentos y pudiendo ocasionar indigestión y flatulencia.
* El agua no tiene calorías y es fuente de minerales. Si no le gusta el agua pura, cree una versión aromatizada colocando hojas de menta, romero, rodajas de naranja o limón. Un buen consejo para no olvidar beber agua es siempre llevar una botella consigo, en el coche, en el trabajo, en casa y en el gimnasio.
* Los tés también son excelentes opciones para garantizar la hidratación; entre las infusiones más apreciadas se destacan: manzanilla, melisa, anís, menta y hierbabuena. Los tés no deben endulzarse; para dar sabor se pueden añadir canela en rama, clavo, rodajas de naranja y mandarina. Experimente también usando cáscaras de manzana y limón, trozos de fresa, piña y otras frutas.
* Los zumos de frutas son ricos en vitaminas y minerales, además de refrescantes, proporcionan energía e hidratan.
Existen innumerables posibilidades de combinaciones de frutas para preparar zumos naturales, pero si prefiere una opción ya lista, por su practicidad, opte por aquellos sin conservantes y sin adición de azúcar.
Este contenido forma parte del compromiso de Clínica Revitalize de traducir la ciencia en práctica clínica accesible, sin perder rigor ni profundidad.
