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Deficiencia de hierro: sepa cómo mejorar su absorción.

06 de mayo de 2025

Deficiencia de hierro: sepa cómo mejorar su absorción.

Dada la persistente situación de bajos niveles de hierro en la población mundial, una de las cuestiones actualmente debatidas es sobre las estrategias para

La deficiencia de hierro en pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas es frecuente y a menudo subdiagnosticada. Sin tener en cuenta el gran número de personas con anemia ferropénica, los pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas, como cáncer, insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica y enfermedad inflamatoria intestinal, se encuentran entre las poblaciones con una alta probabilidad de presentar niveles de laboratorio inferiores a los recomendados. En estos pacientes, la prevalencia de deficiencia de hierro se ha reportado hasta en un 60-90%.

Sin embargo, la ferritina y la saturación de la transferrina, entre otros marcadores más sensibles para evaluar el hierro (Fe), también necesitan atención en poblaciones consideradas “sanas”. Niveles subóptimos de Fe ya reducen la producción de energía físico-mental y los procesos metabólicos, sobrecargando sistemáticamente el organismo, incluyendo la función tiroidea, la autoinmunidad e incluso el metabolismo óseo. Desde este ángulo, los deportistas y atletas pueden presentar una pérdida férrica considerable a través de la inflamación, el sudor, la orina y la posible hemólisis. Los bajos niveles de hierro pueden ser comunes en pacientes con dieta vegetariana o vegana, particularmente en mujeres.

Ante la persistente situación mundial de bajos niveles de hierro (frente al exceso) en diversas poblaciones, una de las cuestiones actualmente debatidas es sobre las estrategias para su mejor absorción.

El conocimiento sobre la absorción de Fe de la dieta y sobre los factores (dietéticos, ambientales, de estilo de vida, genéticos) que influyen en esa absorción ha ido en aumento. Desde el punto de vista dietético, su absorción está determinada por el estado y contenido de Fe hemo y no hemo, y la biodisponibilidad de ambos tipos, que a su vez está determinada por el equilibrio entre los factores dietéticos que aumentan o inhiben la absorción del mineral.

Entre los diversos compuestos dietéticos que presentan capacidad de inhibir la absorción de Fe, tenemos los fitatos, encontrados en muchos granos y vegetales, el calcio, presente en los alimentos lácteos, huevos y ciertos polifenoles, como los taninos, encontrados en el té verde, vinos, frutas y chocolates. Además de contener taninos, ciertos vegetales como el café y el arándano (blueberry) poseen ácido clorogénico, otro inhibidor del mineral. Similar al calcio, el zinc, el manganeso y el cobalto también pueden competir con el hierro en el organismo.

En contrapartida, la vitamina C (ácido ascórbico), ácidos cítricos y moléculas provenientes de tejidos animales son conocidos por ayudar en la absorción de Fe, que ocurre predominantemente en el intestino delgado.

Más recientemente, hemos observado un aumento de estudios que muestran la importancia de la microbiota intestinal para el hierro, especialmente a través del aumento del consumo de prebióticos.

La microbiota intestinal desempeña un papel importante para funciones nutricionales, fisiológicas e inmunológicas del huésped, como la digestión de alimentos, la absorción de nutrientes, la producción de vitaminas, la protección de la integridad intestinal, la regulación de la inmunidad y la patogénesis de la enfermedad.

Parte de esta valiosa contribución proviene de la metabolización de sustancias prebióticas por las bacterias residentes, dando lugar a la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), entre otros metabolitos conocidos como posbióticos, como butirato y propionato, que facilitan la absorción de Fe2+ en el intestino.

Los prebióticos más conocidos son la inulina, los fructooligosacáridos (FOS), los galactooligosacáridos (GOS) y, más recientemente, los oligosacáridos de la leche humana (HMO).

Ahmad et al. (2021) concluyeron que la inulina y los GOS aumentan la producción de AGCC, aumentando así la absorción de Fe en el duodeno y el colon proximal.

La revisión de Husmann et al. (2022) encontró resultados consistentes para los prebióticos FOS y GOS combinados con el compuesto de hierro fumarato ferroso, a partir de estudios en mujeres adultas con bajas reservas de Fe y bebés anémicos.

Este contenido forma parte del compromiso de Clínica Revitalize de traducir la ciencia en práctica clínica accesible, sin perder rigor ni profundidad.