EJERCICIO y COVID: la irisina podría ser un activador de la inmunidad.
26 de diciembre de 2023

Un trabajo de posdoctorado brasileño, publicado en la revista Molecular and Cellular Endocrinology, descubrió que la irisina, hormona relacionada con el ej
La hormona irisina, liberada por los músculos durante la actividad física, puede tener un efecto terapéutico en casos de COVID-19. Al analizar datos de expresión génica de células adiposas, los investigadores observaron que la sustancia tiene un efecto modulador en genes asociados a una mayor replicación del nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) dentro de células humanas.
El hallazgo se basó en datos de transcriptoma (conjunto de moléculas de ARN expresadas en un tejido) de células adiposas no infectadas por SARS-CoV-2 que recibieron dosis de irisina. “Confrontamos la información sobre los genes importantes en la COVID-19 con nuestros datos del transcriptoma para hacer correlaciones. El resultado representa una señalización positiva para la búsqueda de nuevos tratamientos en este momento de emergencia por la pandemia. Es preciso resaltar que se trata de datos preliminares, una sugerencia del potencial terapéutico de la irisina para casos de COVID-19. Estamos indicando un camino de investigación para comprobar o no el efecto beneficioso de la hormona en pacientes infectados”, dice Miriane de Oliveira, investigadora de la Facultad de Medicina de la Unesp, en Botucatu (SP).
El artículo, publicado en la revista Molecular and Cellular Endocrinology, describe datos generados en el estudio de posdoctorado de Oliveira, que analizó la acción de la irisina y de hormonas tiroideas en adipocitos. El trabajo contó con el apoyo de la FAPESP.
Por medio de técnicas de secuenciación, los investigadores identificaron 14.857 genes expresados en una línea de adipocitos subcutáneos. Al tratar las células con irisina, observaron que la expresión de varios genes fue alterada.
Debido a la pandemia, los investigadores decidieron investigar posibles efectos de la irisina en genes relacionados con la replicación del SARS-CoV-2. El tratamiento con irisina en células adiposas disminuyó la expresión de los genes TLR3, HAT1, HDAC2, KDM5B, SIRT1, RAB1A, FURIN y ADAM10, reguladores del gen ACE2, fundamental para la replicación del virus en células humanas. El ACE2 codifica la proteína a la que el virus necesita unirse para invadir células humanas.
Otro aspecto positivo encontrado en el estudio fue que la irisina triplicó los niveles de transcripción del gen TRIB3. Un estudio anterior demostró la importancia del mantenimiento de la expresión de TRIB3. En personas mayores es común que ocurra la disminución de la expresión de este gen, lo que puede estar relacionado con una mayor replicación del SARS-CoV-2 y con el riesgo aumentado de esta población a la COVID-19.
“Un tercer aspecto importante reside en el hallazgo de otros grupos de investigación de que el tejido adiposo aparentemente sirve como reservorio del virus. Esto ayuda a entender por qué los individuos obesos tienen un mayor riesgo de desarrollar la forma grave de la COVID-19. Además, los individuos obesos tienden a tener niveles menores de irisina, así como mayores cantidades de la molécula receptora del virus [ACE2], en comparación con individuos no obesos”, afirma (lea más en: agencia.fapesp.br/33612/).
La irisina, normalmente producida de modo endógeno durante el ejercicio físico continuo, es conocida por su función de modificación metabólica del tejido adiposo blanco —que almacena triglicéridos, lípidos, acumula grasa y puede inflamarse—, teniendo una función similar al tejido adiposo marrón. Este proceso favorece el gasto energético, lo que convierte a la irisina en un agente endógeno terapéutico para enfermedades metabólicas, como la obesidad. También se conoce la capacidad moduladora de la hormona en la actividad de los macrófagos (células de defensa del sistema inmune), lo que le confiere una potencial propiedad antiinflamatoria.
El estudio de Oliveira es un ejemplo de cómo la gestión de datos obtenidos en investigaciones básicas puede sembrar otros descubrimientos y líneas de investigación.
“Hicimos inicialmente un análisis comparativo entre la acción de la irisina y de las hormonas tiroideas en la disminución de la acumulación lipídica y en la modulación de genes en las células adiposas. El estudio generó un gran volumen de datos y, a medida que llegó la pandemia y otros grupos de investigación iban descubriendo los genes asociados a la replicación del SARS-CoV-2, decidimos investigar en nuestra base de datos cómo la irisina [y las hormonas tiroideas] podría influir en la enfermedad”, relata a la Agencia FAPESP.
La investigación original del grupo de investigadores buscó descubrir de qué forma estas hormonas desempeñan el papel termogénico en la disminución del tejido adiposo y la generación de energía en los adipocitos. “Para ello, hicimos el transcriptoma e identificamos qué genes serían afectados en presencia de estas hormonas. Datos que sirvieron de base para el estudio sobre COVID-19”, dice.
Con el estudio, Oliveira identificó que la irisina no solo disminuye la acumulación lipídica, sino que también aumenta la expresión de la proteína desacopladora 1 (UCP1), asociada a un mayor gasto calórico. El aumento de la expresión de esta proteína es compatible con la reducción del daño del ADN y del estrés oxidativo.
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