Omega 3 en el embarazo: ¿es realmente importante?
03 de junio de 2021

Durante el embarazo, la mujer y el bebé necesitan un aporte optimizado de nutrientes para una buena salud y el desarrollo de un niño sano. Om
El cerebro humano se compone de casi un 60% de grasa. Importante para la formación de la membrana de mielina de las neuronas (membrana externa de las células cerebrales), permite un intercambio rápido y más eficaz de 'información' entre las células nerviosas. El momento de mayor desarrollo de la masa estructural del cerebro del bebé ocurre durante el primer trimestre de gestación; en este periodo, la ingesta de cantidades adecuadas de omega-3 por parte de la madre puede repercutir positivamente durante muchos años en la vida de su hijo. Se recomienda su uso durante todo el embarazo y la fase de lactancia para un resultado más sostenible.
Desde el momento de la concepción, cuando dos células se fusionan, el embrión humano emprende un increíble viaje de desarrollo. De una única célula, el embrión se transformará en billones de células organizadas en una compleja forma que es el cuerpo humano. Durante su estancia en el útero, la madre proporcionará refugio, alimento, agua y oxígeno. Precisamente en este periodo, las decisiones maternas afectarán la vida de este nuevo ser a corto, medio y largo plazo. Un momento de rápida construcción que requiere suministros adecuados, en cantidades ideales.
En las semanas que dure el periodo gestacional y en los primeros meses de vida del bebé, se debe evitar cualquier posibilidad de carencia, suministrando nutrientes para un continuo desarrollo del feto y para la salud de la madre.
En este periodo de tantos cambios, cada fase requiere una atención especial de los padres y de los profesionales de la salud, rodeándose de cuidados e información para optimizar los resultados presentes y futuros, utilizando nutrientes específicos, enfocados en cualidades estructurales de las partes, construyendo así un ambiente rico para el organismo en su conjunto, y preparándolo para una vida donde las adversidades se presentarán de manera compleja. Se hace uso de la ventana de oportunidad que la ciencia ha estado desvelando, a través del uso de suplementos, para ventaja y beneficio de todos –aquí, en especial, de la madre y del bebé.
Muchos de los nutrientes presentados, como el hierro, el yodo y el ácido fólico, han sido estudiados o son popularmente conocidos desde hace más tiempo, pero existen otros que la ciencia ha estado analizando y evidenciando resultados significativos. Lo que la ciencia ha comprobado en las últimas décadas sobre el papel preventivo y maximizador de la suplementación, durante (y después) del embarazo, se encontrará en las próximas líneas de este artículo. El objetivo es relatar que el uso de algunos suplementos puede generar un resultado final diferente, no solo previniendo enfermedades, sino también optimizando el funcionamiento del organismo del futuro niño. Es la posibilidad de ofrecer más salud al hijo, incluso antes de su nacimiento.
• Los niños de madres suplementadas con omega-3 presentan un mejor procesamiento mental, aprendizaje, memoria, desarrollo psicomotor y coordinación óculo-manual, así como la prevención del déficit de atención.
• Efecto positivo en la visión del niño. El DHA es una de las principales grasas estructurales en la retina del ojo, siendo responsable de hasta el 60% del total de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA).
• Niveles adecuados de DHA en la dieta parecen ser cruciales para la construcción de resiliencia neuronal a largo plazo para un óptimo rendimiento cerebral y para ayudar en la batalla contra enfermedades neurológicas.
• Mayor adaptación al estrés durante el embarazo y prevención de la depresión perinatal.
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