Sueño de calidad: su importancia para la salud
24 de diciembre de 2020

Es un contrasentido que, en un mundo en el que entre el 16 y el 40% de las personas sufren insomnio, haya quienes, engañadas por los valores de la so
Artículo compartido, escrito por el profesional que se indica a continuación. El objetivo es difundir la importancia real del tema, así como contribuir a una mejor calidad de vida para los lectores.
Es un total contrasentido el hecho de que, en un mundo en el que entre el 16 y el 40% de las personas en general sufren de insomnio, existan quienes, engañadas por los valores de la sociedad industrial, se esfuercen por reducir el número de horas de sueño diario. Con ello, probablemente, creen que un cuerpo "entrenado" para dormir menos nos permite ampliar el número de "horas útiles" del día, manteniendo el mismo rendimiento.
Pura ilusión o, más probablemente, una buena dosis de ignorancia sobre la importancia que tiene el sueño en el funcionamiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente.
Dormir no es solo una necesidad de descanso mental y físico: durante el sueño ocurren varios procesos metabólicos que, si se alteran, pueden afectar el equilibrio de todo el organismo a corto, medio e, incluso, a largo plazo. Estudios demuestran que quienes duermen menos de lo necesario tienen menor vigor físico, envejecen más prematuramente, son más propensos a infecciones, a la obesidad, a la hipertensión y a la diabetes.
Algunos hechos comprobados por investigaciones pueden darnos una idea de la importancia del sueño en nuestro rendimiento físico y mental. Por ejemplo, en un estudio realizado por la Universidad de Stanford, EE. UU., individuos que no habían dormido durante 19 horas fueron sometidos a pruebas de atención. Se constató que cometieron más errores que personas con 0,8 g de alcohol en la sangre, cantidad equivalente a tres copas de whisky. Igualmente, las tomografías computarizadas del cerebro de jóvenes privados de sueño muestran una reducción del metabolismo en las regiones frontales (responsables de la capacidad de planificar y ejecutar tareas) y en el cerebelo (responsable de la coordinación motora). Este proceso lleva a dificultades en la capacidad de acumular conocimiento y alteraciones del humor, comprometiendo la creatividad, la atención, la memoria y el equilibrio.
A largo plazo, la privación del sueño puede comprometer seriamente la salud, ya que es durante el sueño cuando se producen algunas hormonas que desempeñan roles vitales en el funcionamiento de nuestro organismo. Por ejemplo, el pico de producción de la hormona del crecimiento (también conocida como GH, por sus siglas en inglés, Growth Hormone) ocurre durante la primera fase del sueño profundo, aproximadamente media hora después de que una persona se duerme.
¿Cuál es el papel de la GH? Entre otras funciones, ayuda a mantener el tono muscular, evita la acumulación de grasa, mejora el rendimiento físico y combate la osteoporosis. Los estudios demuestran que las personas que duermen poco reducen el tiempo de sueño profundo y, en consecuencia, la producción de la hormona del crecimiento.
La leptina, hormona capaz de controlar la sensación de saciedad, también se secreta durante el sueño. Las personas que permanecen despiertas por períodos superiores a los recomendados producen menores cantidades de leptina. Resultado: el cuerpo siente la necesidad de ingerir mayores cantidades de carbohidratos.
Con la reducción de las horas de sueño, la probabilidad de desarrollar diabetes también aumenta. La falta de sueño inhibe la producción de insulina (hormona que retira el azúcar de la sangre) por el páncreas, además de elevar la cantidad de cortisol, la hormona del estrés, que tiene efectos contrarios a los de la insulina, haciendo que se eleve la tasa de glucosa (azúcar) en la sangre, lo que puede llevar a un estado prediabético o, incluso, a la diabetes propiamente dicha. En un estudio, hombres que durmieron solo cuatro horas por noche, durante una semana, comenzaron a presentar intolerancia a la glucosa (estado prediabético).
Pero, ¿cuál es la cantidad ideal de horas de sueño? Aunque esta necesidad es una característica individual, la media de la población adulta necesita de 7 a 8 horas de sueño diarias. Hablando de niños, es especialmente importante que se respete un período de 9 a 11 horas de sueño, ya que, cuando no duermen lo suficiente, se vuelven irritables, además de tener comprometido su crecimiento (debido al problema ya mencionado sobre la disminución de la hormona del crecimiento), el aprendizaje y la concentración.
Es en la escuela donde se perciben los primeros síntomas de la falta de sueño. El rendimiento disminuye y el niño incluso puede ser diagnosticado erróneamente como hiperactivo, debido a la irritabilidad y a su dificultad de concentración, consecuentes de la falta del sueño necesario. Es en el sueño REM, cuando ocurren los sueños, que las cosas que se aprendieron durante el día son procesadas y almacenadas. Si alguien, adulto o niño, duerme menos de lo necesario, su memoria a corto plazo no se procesa adecuadamente y la persona no consigue transformar en conocimiento aquello que aprendió. En otras palabras: si alguien —adulto o niño— no duerme el tiempo necesario, tiene mucha dificultad para aprender cosas nuevas.
Los riesgos provocados por la falta de sueño a corto plazo son: cansancio y somnolencia durante el día, irritabilidad, cambios repentinos de humor, pérdida de la memoria de hechos recientes, compromiso de la creatividad, reducción de la capacidad de planificar y ejecutar, lentitud del razonamiento, falta de atención y dificultad de concentración.
Este contenido forma parte del compromiso de Clínica Revitalize de traducir la ciencia en práctica clínica accesible, sin perder rigor ni profundidad.
